Río de plata
TÍTULO ORIGINAL Silver
River
AÑO 1948
TRAILER
DURACIÓN 110
min.
PAÍS [Estados
Unidos]
DIRECTOR Raoul Walsh
GUIÓN Stephen Longstreet, Harriet Frank Jr. (Novela:
Stephen Longstreet)
MÚSICA Max Steiner
FOTOGRAFÍA Sidney
Hickox (B&W)
REPARTO Errol Flynn, Ann Sheridan, Thomas
Mitchell, Bruce Bennett, Tom D'Andrea, Pat Flaherty
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures
GÉNERO Western. Drama. Romance | Drama romántico
SINOPSIS Cuando
es expulsado del ejército, Mike McComb, jugador sin escrúpulos, egoista y
cínico, decide convertirse en el mayor magnate de plata de Nevada. Su imperio
empezará a caer cuando los demás mineros combinen sus esfuerzos contra él.
Llegará a perder incluso el apoyo de su mujer y de sus viejos amigos.
(FILMAFFINITY)
Sección visual









Mi crítica
Sangre y plata
Gran western, aunque bastante desconocido, merece tener mayor
difusión porque es absorbente de principio a fin, y eso que de tiros sólo posee
un poco y al final del metraje.
Así es, es una película que no posee las típicas alternativas
repletas de acción propias del género del Lejano Oeste, excepto en el desenlace
del filme donde se pone toda la “carne en el asador”. En el resto del metraje
no hizo falta de vértigo, ni villanos con cicatrices en el rostro, ni tiroteos
ni duelos. No, por el contrario, Raoul Walsh logró un filme muy atrapante
gracias a interesantes e incisivos diálogos, a un interesante desarrollo de
personajes, y a una trama que nos habla del egoísmo, de la ambición desmedida,
de un triángulo amoroso, de una tensa relación de amor-odio entre la pareja de
personajes protagónicos, del ascenso y descenso del poder y de la gloria
económica, del juego de azar y de las “avivadas” para conseguir fortunas, de la
astucia para los negocios, de lo inescrupuloso e individualista que es el
mundillo del capitalismo, etc.
O sea, no es un western típico, ni puro, ni duro. Por el
contrario, es una película que usa el contexto del Oeste para contarnos más un
drama con algo de romance donde un hombre (Errol Flynn) usa todo su talento y
habilidad para trepar hasta lo más alto, consiguiendo de la nada un imperio que
le mereció el respeto pero también los cuestionamientos y las envidias de los
demás por los métodos poco escrupulosos que utilizó para conseguir fortunas.
Pero no sólo vemos un filme sobre la ambición de un hombre
por conseguir riquezas materiales, también se nos ofrece una historia acerca de
la obsesión de ese mismo individuo por conseguir el amor de una bella mujer
(Ann Sheridan), sin importarle que ella ya poseía marido. En esa relación de
amor-odio es donde descansa gran parte del atractivo de la trama junto con los
ricos análisis en materia económica que se pueden realizar al visionar las
alternativas que dan vida al argumento.
Ya que menciono a los actores debo decir que todo el elenco
está muy correcto en sus interpretaciones, y no sólo en los protagónicos, pues
también tenemos una gran interpretación secundaria de Thomas Mitchell (actor
oscarizado por su papel soporte en “La diligencia”), muy digna de mención. Unos
escalones más abajo también tenemos en los roles secundarios a otro prolífico
actor como fue Bruce Bennett.
Recomiendo esta película, y deseo que se pueda hacer más
conocida de lo que es, pues lo merece.
Valoración: 7




















